

Llegué temprano, y lo primero que hice fue recorrer su calles. Y encontré a un artista en plena faena. El estaba dando los últimos toques a una de las fachadas de una casa blanca. Dibujaba uno de los atractivos turísticos de Matucana. El mismo me contó que el Municipio lo contrató para pintar algunas viviendas del lugar, ha plasmado desde la gastronomía, música, vestimenta hasta el conocido Marcahuasi, entre otros.

Con mucha paciencia y esmero el pintor de Matucana nos dice que le gusta su trabajo porque de esa manera su arte se ha convertido en un atractivo más de la pequeña ciudad muy cerca a la capital peruana.

En plena plaza de armas, hay pequeños puestos de comida. Ofrecen desde las deliciosas y calientes cachangas con un toque dulzón y papas rellenas con una salsa de queso del lugar y rocoto de color naranja como también café para combatir ese frío tan característico de allí.



Otras de las buenas comidas con precios muy cómodo son los sancochados. Que también se vende cerca al mercado o a la Plaza. A cuatro soles se degusta un buen sancochado de buena consistencia, sabor.

Regresamos a Lima con ganas de seguir conociendo sus atractivos turísticos que en realidad son muchos.
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