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22 mar. 2008

Tres mil personas degustaron los 7 potajes en Catacaos

Unas tres mil personas degustaron ayer el plato típico “Siete Potajes” que se preparó en el distrito de Catacaos (Piura), con motivo de la Semana Santa, informó hoy el diario Correo de Piura.

“El Doliente –encargado de preparar los deliciosos platos- ofreció –gratuitamente- en su domicilio el tradicional Siete Potajes, para quienes tuvieron la oportunidad de visitar Catacaos. Se calcula que al menos unos tres mil personas- entre ellos 250 niños discapacitados- saborearon los platillos”.

El banquete para los fieles estuvo compuesto por galletas con aceitunas, chupe de mariscos, malarrabia, bacalao, durazno y bebidas como vino, champagne y chicha de jora.

La preparación del banquete –según la agencia Andina- es una versión moderna de la última cena de Jesús y sus 12 apóstoles. Se inicia el miércoles 19 donde se sacrifican a los animales, para que luego las más de 50 cocineras los sazonen con los aderezos correspondientes.

Para la experta en cocina, Teresa Ancajima Gómez, se utilizaron para el banquete 8 sacos de arroz, 50 kilos de chupe (mariscos), 12 sacos de plátanos, 250 kilos de pescado, dos sacos de menestras, entre otros. Unas cien personas ayudaron en la preparación.

La comida del jueves
El Depositario recibe el Jueves Santo, en ceremonia pública, las llaves del sagrario e invita a los visitantes a degustar los siete potajes. Al medio día se sirven los potajes consistentes en frutas, donde predominan el durazno, la manzana, la uva, entre otras.

Durante ese día los platos también se sirven acompañados con ají de gallina, queso, sopa de res o pavo, es decir si está permitido comer carne.

Como si esos manjares no fueran suficientes, también se sirve a los fieles pavo con pastel, postre de durazno, aceitunas, pan de huevo y se realiza un brindis con cóctel de algarrobina, cóctel de pisco o cóctel de frutas.

Otra de las principales actividades que se realiza durante el Jueves Santo es el lavado de pies, que el sacerdote hace en el templo a 12 niños.

La comida del viernes
En tanto, el Viernes Santo se ofrece los mismos potajes, pero en vez de la sopa de res o de pavo se sirve un potaje preparado a base de pescado, plátano frito y queso, también conocido como “malarrabia”. Asimismo, cóctel de langostinos, atún con galletas y aceitunas, ceviche, chupe de pescado, entre otros.

El Sábado de Gloria (22 de marzo) se realiza en el templo San Juan Bautista las escenificaciones de la vida, muerte, pasión y resurrección de Jesucristo. Mientras que en el Domingo de Pascua por la mañana se realiza la solemne misa de resurrección y misa de pascua.

La imagen de Cristo, en medio de aclamaciones, recorre el perímetro de la Plaza de Armas, acompañado de las imágenes, San Juan Bautista, La Verónica; Virgen de la Luz y Virgen del Tránsito, donde en medio de aplausos la gente se despoja del luto.
Todos los años Catacaos recibe en Semana Santa gran cantidad de visitantes nacionales e internacionales, llevándose a cabo las procesiones con gran respeto y sentimiento.

*Catacaos está situado en la costa norte del Perú, a tan solo 12 kilómetros de Piura, la capital regional.
Fuente y fotos: Andina / Diario Correo de Piura

21 dic. 2007

Menú a lo piurano

La comida piurana es fabulosa, deliciosa. Después de algunos meses, estoy de regreso, estoy en Piura. Aprovechando las vacaciones y muy cerca a las fiestas navideñas, llegué a mi ciudad ayer después de cerca de 17 horas de viaje. Pero no importa, ya estoy aquí, hace calor, y la buena comida me hizo olvidar todo.

Hace unas horas estuve en Frescomar, restaurante cevichería, con 38 años de funcionamiento, ubicado en Jirón Libertad 744, cerca a la Plaza de Armas de Piura y las siguientes fotografías dan cuenta de esa rica comida que preparan ahí. Simplemente alucinante, excelente sazón.

*Ceviche mixto piurano






















Tamalitos verdes




















*Seco de cabrito






















*Seco de chavelo, majado de yuca y carne aliñada






















*Cachemas encebolladas a la parrilla

30 set. 2007

¿Qué haría yo sin mi pavo?

¿Qué haría yo sin mi pavo? ¿Qué harían los piuranos si dejaran de probar la carne blanca de esta ave? Sin duda, las celebraciones no serían las mismas. Los matrimonios, cumpleaños, reuniones festivas serían aburridas y no tan agradables al paladar. Los tallarines se rebelarían y la ensalada rusa lloraría. Y todos los de mi pueblo también.

Y es que comer pavo ‘al horno’ en Piura es de por sí una costumbre muy propia de mi ciudad. No hay fiesta en donde no esté presente. En mi casa, por ejemplo y sin mentir, se come pavo con tallarines y chifles todos los fines de semana. Es un plato especial. Y está también en todos los ‘santos’ o cumpleaños. Para el matrimonio de mi hermano, igual. Para el primer añito de su hijo, obviamente. Porque llegué yo de Lima, claro.

De sólo imaginar una alita de pavo sazonada con ají panca, acompañada de tamalitos verdes piuranos, de maíz pelado o mote, tallarines, ensalada rusa, o chifles redondos se me hace agua la boca. Y es que claro, en Piura, los acompañantes sobran. El pavo cae deliciosamente, súper bien con todo. E inclusive me atrevería a decir que después de saborearlo, todos los huesitos quedan limpios y el plato blanquísimo. Es así de correcto.

Allá en mi tierra, hay expertas en cocinarlo. Se les llama ‘paveras’ y tienen sus puestos, algunas al aire libre, con mesas, sillas, con su foco amarillo en la pared. Como aquellas que están ubicadas en la Av. Bolognesi. Otras, tienen sus restaurantes, como la señora que está al costado del teatro municipal de Piura. Déjenme decirles que tiene unas manos de ángel. Vende unos tamales de mote de señor y Padre mío y es dueña de una sazón absolutamente impresionante. Y ella vende todos los días, a partir de las 7 p.m. Y es que el pavo también se come diariamente, y en horas de la noche, mucho mejor, con café recién pasado.

En los poblados alrededor de Piura, se acostumbra a macerarlo de un día para otro, y se envía a cocerlo en hornos de barro con leña de algarrobo, por lo cual su sabor es mil veces más exquisito ya que todos los sabores se compactan con el olor de la leña. Y por ende, se saborea más y más.

Como yo estoy en Lima, y aquí ningún restaurante lo vende, sueño con regresar a Piura y comerlo. Pero gracias a Dios ayer llegó otra encomienda de mi madre. Y obviamente todo lo que me manda es comida preparada (también está la carne seca, chifles, carne aliñada y dulces). Y el más importante de todo, un pavo entero como para que deje de soñar. Tanto es mi gusto por esta carne, que suelo comerla inclusive en el desayuno (ver foto de pan con pavo, que yo misma preparé), almuerzo y cena. Y es que sabe muy bien.